Materias primas

El cobre, “enormemente exprimido”, busca un nuevo impulso en una economía incierta

 

  • La oferta mundial de cobre se reduce y se prevé un déficit importante hasta 2030
  • Los precios del cobre bajan en febrero, tras tres meses en verde
  • La historia del cobre a corto plazo viene dictada por el vacío de datos de China y la firmeza del dólar
  • A largo plazo, los déficits de oferta de Perú y Chile se convierten en un factor explosivo

Protestas políticas y suspensión de operaciones mineras en Perú. Descenso de la producción chilena. Los suministros mundiales de cobre se están reduciendo mucho antes del importante déficit previsto hasta el final de la década. Sin embargo, los precios del llamado metal rojo han bajado en febrero, interrumpiendo tres meses consecutivos de subidas.

El cobre es uno de los principales indicadores de la economía mundial, ya que se utiliza en todo tipo de productos, desde teléfonos móviles hasta circuitos eléctricos y maquinaria industrial.

Por tanto, una contracción del cobre podría ser un indicador de que las presiones inflacionistas mundiales empeorarán y obligarán a los bancos centrales a mantener más tiempo su postura agresiva en cuanto a la política monetaria, según los analistas. Sin embargo, algunos sostienen que el metal —apodado Dr. Cobre por su capacidad para utilizarse como herramienta de diagnóstico de la economía— se ha desvinculado de la actividad de crecimiento estadounidense y mundial durante muchos momentos de esta última década.

El cobre registró máximos históricos de 5,04 dólares por libra en el COMEX de Nueva York en marzo de 2020. Desde entonces, ha registrado mínimos de casi dos años en 3,13 dólares en julio y máximos de siete meses en 4,36 dólares en enero. Actualmente ronda los 4,10 dólares.

La historia del cobre tiene básicamente dos caras: a corto y a largo plazo.

A corto plazo, los precios se han visto lastrados por la incertidumbre económica en Estados Unidos y los datos sobre la demanda china que aún no se han publicado. La nueva fortaleza del dólar también podría ser un problema.

A largo plazo, las interrupciones del suministro en los principales países productores del metal de Latinoamérica podrían provocar una importante incautación de la oferta de cobre de aquí a 2030, creando potencialmente una situación explosiva para sus precios.

La historia a corto plazo

Descripción: Copper Daily Chart

El crecimiento inesperadamente fuerte del empleo de Estados Unidos en enero ha llevado a especular con la posibilidad de que la Reserva Federal se aferre durante más tiempo del previsto a unos tipos de interés elevados, añadiendo más tensión a la economía, incluso cuando el banco central pretende utilizar el ajuste monetario para luchar contra la inflación.

En el caso de China, los inversores esperan pruebas de que la demanda regresa a la segunda economía mundial, que ha abandonado todas las restricciones relacionadas con el coronavirus desde principios de año. El PMI manufacturero de Caixin subió modestamente de 49,0 puntos en diciembre a 49,2 en enero. Aunque el optimismo empresarial ha aumentado, ya que las empresas esperan que las condiciones económicas mejoren en los próximos meses, el temor a nuevos picos de COVID-19 ha seguido lastrando las operaciones a nivel de fábrica.

Nichole Bastin, en un blog de la revista especializada MetalMiner, señalaba que el cobre estaba reaccionando a una resistencia a corto plazo cuando repuntó a principios de año.

“Los precios del cobre alcanzaron su cota más alta desde junio hacia finales de enero, antes de que el repunte comenzara a estabilizarse”, escribe Bastin, y añade:

“El optimismo en torno al regreso de China contribuye a alimentar el impulso alcista, pero la confianza parece haber cambiado de cara a febrero. Los precios del cobre necesitan apartarse de mínimos y registrar máximos más bajos para cambiar la tendencia general”.

Otro problema para el metal rojo es el dólar, que parece haber tocado fondo tras los cuatro meses seguidos de debilitamiento que comenzaran en septiembre. Un dólar más fuerte suele encarecer las materias primas denominadas en el billete verde para los tenedores de otras divisas, lo que lastra la subida del cobre.

El índice dólar, que sigue la evolución de esta moneda con respecto a una cesta de otras seis divisas principales, perdió algo más de un 1% entre enero y febrero, y ahora se sitúa ligeramente por encima de la barrera de los 100 puntos. En septiembre registró máximos de casi 20 años en 114,745, antes de perder un 10% entre entonces y finales de enero.

Los datos de empleo de Estados Unidos de enero agravan los problemas del cobre en ese sentido, ya que el dólar podría fortalecerse por el temor a un ajuste de los tipos provocado por un mercado laboral desbocado.

Aun así, el temor de esta semana a un aumento de los tipos de interés provocado por el empleo también podría ser exagerado.

Cuando se le preguntó por el informe de empleo no agrícola del mes pasado —-que indicó la creación de 517.000 empleos frente a los 185.000 previstos y los 260.000 anteriores—, el presidente de la Fed, Jerome Powell, reconoció que no había facilitado la tarea del banco central de luchar contra la inflación.

Pero Powell también dijo que la Fed quería dar a la desinflación, que acaba de empezar, la oportunidad de funcionar en lugar de recurrir simplemente a tipos de interés más elevados. Powell dijo durante una charla sobre economía organizada por el Club Económico de Washington:

“Si continúan los sólidos informes del mercado laboral o los informes sobre una mayor inflación, la Fed podría tener que subir los tipos más de lo que se da por hecho actualmente”.

Al mismo tiempo, el presidente de la Fed añadía:

“La desinflación ha comenzado, pero le queda un largo camino por recorrer. Es probable que este proceso lleve bastante tiempo. Es probable que sea accidentado, no suave”.

La inflación estadounidense, medida por el Índice de Precios de Consumo (IPC), creció hasta el 6,5% anual, su ritmo más lento desde octubre de 2021. Aun así, eso es más de tres veces el objetivo de la Fed del 2% anual.

La Fed ha subido los tipos de interés en 450 puntos básicos este último año, llevándolos a máximos del 4,75% desde apenas el 0,25% tras el brote de COVID-19 de marzo de 2020.

Powell también dijo que la Fed tardará hasta 2024 en volver a situar la inflación en el 2% anual, objetivo que el banco central ha mantenido durante un cuarto de siglo.

La próxima decisión de la Fed sobre los tipos de interés será el 16 de marzo, mucho después de la publicación del informe de empleo de febrero, el 3 de marzo.

En caso de que este mes se registre otra ronda de fuerte crecimiento laboral, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) del banco central se replanteará casi con toda seguridad la conveniencia de continuar con la subida de 25 puntos básicos de febrero, según los analistas, que ven la posibilidad de volver a la subida de 50 puntos básicos de diciembre.

“El riesgo real es cuántas subidas de tipos podríamos tener en el futuro, más que el volumen de la próxima subida”, explica Saira Malik, directora de inversiones del gestor de activos Nuveen.

Durante la rueda de prensa tras la reunión del FOMC de este mes, Powell dijo que esperaba “un par de subidas más” para llevar los tipos a lo que denominó una “postura restrictiva” para luchar contra la inflación. Las dos próximas reuniones de la Reserva Federal son en marzo y en mayo.

Sin embargo, los economistas apuestan a que la volatilidad del mercado laboral obligará al banco central a subir los tipos al menos dos veces más de lo que Powell había previsto. Las dos próximas reuniones del FOMC serán en marzo y mayo.

La historia a largo plazo

Descripción: Copper Weekly Chart

No hay suficiente cobre en el mundo, y la escasez podría durar hasta 2030, aseguran los expertos de la industria en unas declaraciones recogidas por CNBC esta semana.

Robin Griffin, vicepresidente de Metales y Minería de Wood Mackenzie, afirma que los actuales disturbios en Perú y el aumento de la demanda de cobre en la industria de transición energética constituirían la base de una subida enorme de los precios del metal en los próximos años. Y añade:

“Siempre que hay inestabilidad política, se producen toda una serie de efectos. Y el más obvio es la posibilidad de que las minas tengan que cerrar. Ya pronosticamos grandes déficits de cobre hasta 2030”.

Perú se ha visto sacudido por las protestas desde que el expresidente Pedro Castillo fuera destituido en diciembre en un juicio político. El país sudamericano representa el 10% del suministro mundial de cobre.

Glencore (LON:GLEN) anunció el 20 de enero que suspendía las operaciones en su mina de cobre Antapaccay, situada en Perú, después de que manifestantes saquearan e incendiaran sus instalaciones.

Además, Chile —el mayor productor mundial de cobre, que representa el 27% de la oferta mundial— registró un descenso interanual del 7% en noviembre.

Goldman Sachs escribía en otra nota, con fecha de 16 de enero:

“En general, creemos que Chile probablemente producirá menos cobre entre 2023 y 2025”.

La reactivación económica de China y el crecimiento de la industria automotriz y de transición energética han avivado la demanda del metal rojo, lo que ha ejercido aún más presión sobre los recursos de cobre, dice Tina Teng, analista de mercado de CMC Markets. Y añade:

“La reactivación económica de China tiene un gran impacto en el precio del cobre, ya que mejora [sus] perspectivas de demanda e impulsa los precios del cobre aún más debido a la escasez de oferta tras la transición a la energía limpia que dificulta la minería”.

“El déficit puede durar hasta una posible recesión económica mundial provocada por los actuales obstáculos, hacia 2024 o 2025”, afirma Teng, pronosticando que para entonces los precios del cobre podrían duplicarse.

Perspectivas técnicas del cobre

A pesar de los fundamentales del cobre, los datos técnicos del metal podrían volver a los 4,63 dólares en un repunte, dice Sunil Kumar Dixit, estratega técnico jefe de SKCharting.com.

“Tras su repunte por encima del nivel de Fibonacci de 4,08 dólares, el cobre se ha estado consolidando por debajo de ese nivel”, explica Dixit.

“Es probable que la distribución del impulso se mueva de forma lateral, con máximos y mínimos más bajos, como muestra el gráfico diario del cobre. Podría alcanzar los 3,86 dólares, para después reanudar una tendencia alcista que inicialmente tiene como objetivo volver a alcanzar los máximos de oscilación de 4,36 dólares a corto plazo”.

Dixit afirma que el gráfico semanal del cobre a medio plazo muestra que los precios necesitan fuertes desencadenantes para sobrepasar los 4,31 dólares, que es un nivel estratégico de Fibonacci del 61,8% de corrección del movimiento entre 5,04 y 3,13 dólares.

“No superar el nivel de resistencia mencionado podría poner al cobre en una trayectoria bajista, empujando los precios hacia los 3,86 dólares como objetivo bajista inicial. Por el lado positivo, un fuerte repunte por encima de 4,31 dólares abrirá el camino hacia el siguiente tramo al alza hasta 4,63 dólares”.

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